Madagascar
Madagascar es una isla africana, la cuarta más grande del mundo, ubicada en el Océano Índico, a unos cuatrocientos kilómetros del Continente, frente a Mozambique. Su territorio azotado por frecuentes ciclones, carece de recursos energéticos y sufre los problemas generados por la deforestación y la escasa fertilidad de la tierra, acompañados de un régimen de lluvias muy dispar entre las costas y el gran altiplano central.
MAPA INTERACTIVO, HAGA CLICK Y ARRASTRE PARA MOVERSE USE EL |
Ubicado entre los veinte países más pobres del mundo, su población estimada es de 20,6 millones de habitantes (2009), con una tasa de crecimiento del 3% anual. Los principales grupos étnicos que habitan la isla son: el malayo-indonesio (entre los que se destacan los Merina y los Betsileo que representan el 35% de la población) que habitan mayoritariamente el altiplano central y los llamados "costeros", mezcla de africanos, malayo-indonesios y árabes (entre los que se destacan los Betsimisaraka, Tsimihety, Antaisaka y Sakalava), que habitan en las costas.
El 44% de la población son niños y jóvenes menores de 15%, con una edad promedio de la población de 18 años y una expectativa de vida de 62 años. El 50% de los niños están malnutridos, la mortalidad infantil supera el 54 por mil y el 53% de la población tiene problemas de acceso al agua potable.
La lengua oficial es el malgache, aunque también se habla francés e inglés. El 52% de la población es de religión animista, el 41% cristianos (divididos casi en mitades entre católicos y protestantes) y el 7 % musulmanes. Hay un nivel de analfabetismo del 31%.
Madagascar no padece casi el SIDA (debido a su aislamiento del resto de África) y las mayores causas de muerte son el paludismo, la fiebre tifoidea, las diarreas y las enfermedades estomacales, muchas de ellas provocadas por la falta de agua potable.
El ingreso per cápita está por debajo de los mil dólares, sus principales recursos exportables son el café, la vainilla, el algodón y el clavo de olor, debiendo importar la mayoría de los alimentos, la energía y los bienes de capital, resultando una balanza comercial históricamente deficitaria y dependiente de la ayuda internacional.
Un poco de historia
La isla se separó del continente africano hace doscientos cincuenta millones de años, debido al movimiento de las placas tectónicas, cuando comenzó a dividirse la Pangea, de allí que existan varias especies en su fauna y flora que son únicas en el mundo. Los primeros habitantes de la isla, llegaron desde lo que hoy es Indonesia y Malasia, en los primeros siglos de la era cristiana, aunque, según una tradición malgache, primero habían llegado unos pigmeos blancos de la Polinesia conocidos como Vazimba. Los malayo-indonesios trajeron el arroz y sus formas de cultivo. Como la costa este sufría continuos embates de ciclones, fueron subiendo al altiplano. Hacia el siglo IX, comenzó el comercio con los árabes, quienes se asentaron en el noreste y el sur e introdujeron los primeros esclavos negros, principalmente de Mozambique y la actual Somalia. Así fueron tomando forma las dieciocho etnias principales que pueblan la isla, con mayor influencia africana en las costas y asiática en la meseta central.
El primer europeo que llegó a Madagascar fue el portugués Diogo Dias en 1500. Su barco se alejó de la flota de su hermano Bartolomé (quien antes había descubierto el cabo de Buena Esperanza) y llego a la isla. A partir del siglo XVII, portugueses, franceses, holandeses e ingleses trataron de instalarse en Madagascar sin muchos resultados. Los franceses construyeron en el sureste el fuerte Dauphin, pero no pudieron consolidar su posición, debiendo huir años después a la isla de la Reunión y Santa María. Mientras tanto, en el interior de la isla se van consolidando distintos reinos donde sobresalen los Merina, quienes a fines del siglo XVIII comienzan su expansión para dominar al resto de la población. En 1817 el rey merina Radama I unificó políticamente la isla y estableció la capital en Antananarivo. Contó para ello con el apoyo del gobernador inglés de Mauricio, que lo abasteció de armas y envió instructores. En ese tiempo, protestantes y anglicanos comenzaron a llegar a la capital y evangelizaron a la dinastía que se mantuvo en el poder hasta 1896. Tanto es así, que el rey Ranavalona II, se bautizó y adoptó el cristianismo. En 1885 los ingleses aceptaron que Francia tomara el control y protectorado de la isla, a cambio de que reconociera su autoridad en Zanzíbar. Así fue como los franceses ingresaron por la fuerza en Madagascar, derrotaron a los reyes Merina y disolvieron la monarquía, transformando la isla en una colonia.
El período colonial francés se extiende desde 1896 a 1960. Durante la Primera Guerra Mundial, las tropas malgaches pelearon en Francia, Marruecos y Siria. Durante la Segunda, cuando los alemanes invadieron Francia y se instala el gobierno de Vichy, los ingleses ocuparon Madagascar. Al término de la misma, los ingleses se retiraron y los nacionalistas malgaches comenzaron a reclamarle la independencia al general De Gaulle. Finalmente, en octubre de 1958, Francia otorga autonomía a Madagascar, y el 26 de junio de 1960 obtienen la independencia.
En 1959 es electo como primer presidente Tsiranana, candidato del PSD, con el apoyo de Francia, quien se declara un ferviente anticomunista y gobernará hasta el golpe militar de 1972. Tras el golpe, asume el poder el general Ramanantsoa, que procura reducir la influencia francesa y rompe relaciones diplomáticas con Sudáfrica. En 1975 se sientan las bases para una nueva Constitución (esta vez de carácter socialista) y se rebautiza la isla como República Democrática de Madagascar. Ese mismo año, a raíz de peleas en la cima del poder, asume el gobierno otro militar, Didier Ratsiraka, quien influirá en los destinos del país hasta hace unos pocos años.
Ratsiraka comienza a nacionalizar la economía, imponiendo sus ideas marxistas mediante la persecución política y la instrumentación de su propia revolución cultural, a través del llamado "libro rojo". Se instala un régimen de partido único y Ratsikara logra ser sucesivamente reelegido en 1982 (con el 80 % de los votos) y en 1989 (con el 63%). Años después, Madagascar no permanecerá ajena a los cambios que se producen en el mundo y en los países bajo la influencia de la ex Unión Soviética. Así, en 1990, el dictador se ve obligado a instrumentar un proceso de apertura política, al que le seguirán las revueltas populares de 1991 y es obligado a convocar elecciones anticipadas, previa reforma constitucional.
En las elecciones de 1992, el candidato de la oposición, Zafy, lo derrota en la segunda vuelta electoral con el 77% de los votos. Pese a los intentos por abrir la economía e iniciar un proceso de privatización de empresas, el gobierno de Zafy debe luchar contra los personeros del antiguo régimen y termina renunciando en 1996. El nuevo llamado a elecciones anticipadas, marca el retorno al poder de Ratsiraka, quien obtiene en la segunda vuelta el 51% de los votos. El viejo dictador procura entonces adaptarse a las nuevas reglas del concierto internacional, aceptando tomar las medidas propuestas por el Fondo Monetario Internacional que producen alza de precios y el consiguiente malestar social.
Las elecciones de 2001 traen consigo uno de los momentos más difíciles de la historia contemporánea malgache (similar a la actual), que casi desemboca en una guerra civil. La oposición se nuclea en torno al alcalde de Antananarivo, Marc Ravalomamana, un empresario exitoso con quien simpatiza el electorado independiente. Los resultados extraoficiales muestran el triunfo de éste último, pero Ratsiraka manifiesta que él ha sido el ganador. Ravalomamana crea entonces un gobierno paralelo que se instala en la capital y denuncia el fraude al mundo entero. Ratsikara se refugia en el puerto de Tamatave y corta todos los suministros a la capital dejándola incomunicada. Finalmente, ambos contendientes llegan a un acuerdo para proceder al recuento de votos, supervisado por veedores extranjeros. Los resultados confirman lo que todo el mundo sabía, Marc Ravolomamana había triunfado con el 51% de los votos. El viejo dictador huye del país y se exila en París. En diciembre de 2002, las fuerzas del presidente electo triunfan en las elecciones legislativas y aseguran su poder en el Congreso.
Ravolomamana es reelecto en 2006, pero en febrero de 2009 estalla una revuelta contra él, dirigida por el ex alcalde de Antananarivo, Andy Rajoelina. El presidente reprime la revuelta, produciéndose varias decenas de muertes lo que enardece a los opositores y coloca a los militares en una posición de no querer enfrentar al pueblo, por lo que terminan derrocando a Ravolomamana y entregando el poder a Rajoelina el 19 de marzo de 2009.

