Premian al padre Pedro Opeka

El 9 de diciembre, el presidente de la República de Eslovenia, Danilo Turk, premió al padre Pedro Opeka, con la Medalla de Oro al Mérito de Eslovenia, por su obra en Madgascar. Estuvo presente en la entrega del premio, el presidente de la Academia de las Ciencias y Artes de Eslovenia

El padre Pedro, quien ya fue galardonado en distintas oportunidades (premio del Vaticano a la Solidaridad y Desarrollo cardenal Francois-Xavier Nguyen Van Thuan en 2008; premio Mundo Negro a la Fraternidad en 2007; Medalla de la Legión de Honor de Francia en 2007; Misionero del año Jubilar, Italia, en 2000; Oficial de la Orden Nacional del Mérito de Francia en 1998; Legión de Honor de Eslovenia en 1996); y propuesto también para el Premio Nobel de la Paz, recibe este nuevo premio por su labor humanitaria en Madagascar a través de la Asociación AKAMASOA.

El padre Opeka hace más de 30 años que vive en Madagascar. En 1989 creó AKAMASOA (en lengua malgache quiere decir "Los Buenos Amigos"). Según refiere el escritor Jesús María Silveyra, en su libro sobre el padre Pedro (Un viaje a la esperanza, Lumen): "Una mañana, a mediados de 1989, Pedro se subió a su moto y partió rumbo a las colinas de Ambohimahitsy, donde la gente vivía en casas de cartón próximos al basurero municipal, en un estado que describiría como de un verdadero infierno. La violencia, prostitución, el consumo de drogas y el alcoholismo, eran moneda corriente para aquella gente que repartía su vida entre los vicios, la mendicidad y el cirujeo en los basurales. Allí dentro, frente a un pequeño grupo, Pedro les dijo: "Si están dispuestos a trabajar, yo los voy a ayudar". Palabras que marcaron desde el comienzo la filosofía de su obra, centrada en el trabajo y educación. Y la gente aceptó la propuesta, dando comienzo "una historia de amor o aventura divina", como la define el padre Opeka".

Hoy, luego de veinte años de esfuerzo, los números reflejan los resultados obtenidos. Cerca de dieciocho mil personas viven en los pueblos de la Asociación, más de 9.500 chicos van a sus colegios, tres mil personas trabajan en distintas actividades de Akamasoa (explotación de canteras, fabricación de muebles y artesanías y prestación de servicios comunitarios). Cada pueblo cuenta con un dispensario y hace pocos años inauguraron un hospital. Además, casi trescientas mil personas han pasado por su Centro de Acogida donde reciben ayuda temporal. Toda una obra de la Providencia, digna de admiración.

 

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09/12/2009

Premian al Padre Opeka

 

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